En lo más alto de un territorio rico en recursos hídricos, con 42.600 hectáreas y a 3350 msnm, se encuentra el Páramo de Belmira o Santa Inés. Un mágico lugar que se puede ver desde en noroccidente de la Torre Antioquia Gaia.

Se caracteriza por mantener importantes poblaciones vegetales y animales representativos de los ecosistemas de alta montaña, lo que resulta estratégico por la oferta ambiental de agua.

El páramo de Belmira beneficia aproximadamente a 64.000 habitantes de las zonas rurales, de once municipios; y 980.000 habitantes del área metropolitana del Valle de Aburrá.

Aquí nacen importantes corrientes hídricas cómo el río Chico y algunos tributarios de la quebrada Candelaria; ambos afluentes importantes del río Grande; por lo que la conservación de este lugar es estratégica.

El mayor atractivo del Páramo Belmira es su vegetación especializada, única en el mundo; su gran riqueza en especies vegetales rastreras, musgos y líquenes; y el gran número de aves, insectos y ranas que residen allí.

Durante el recorrido, se cruzan pisos térmicos diversos con ecosistemas diferentes: El Bosque Montano Bajo, el Bosque Montano Alto o Bosque de Niebla y el Páramo.

El primero, se caracteriza por su gran cantidad de robles y especies arbóreas de talla mediana y grande. A medida que se asciende, la vegetación se tornara más baja, predominando pequeños árboles y numerosos arbustos.

y Por último, en el páramo predominan las sabanas, la vegetación rastrera y los frailejones, especie que únicamente se da en estos pisos térmicos y que sólo florece una vez en el año.

Fotografía: @miguelmochilero